Po(p)lítica

Kasper conspirando antes de pasarse (spoiler) a una industria parecida o peor.

El viernes le escribí un directo a JMV. Un mensaje corto y preciso, donde le explicaba lo que estoy seguro que sabe pero que a veces es bueno decir/escuchar: su trabajo es bueno y se le agradece.

Y también, como muchas veces soy capaz de adelantarme a las acciones comunicacionales de los demás (algo que un asesor, spin doctor o como quieran llamar debe tener incorporado en su sistema operativo) sabía que no contestaría.

Es más: lo escuché criticar un par de días después a una persona que se acercó a preguntarle cosas sobre política y comunicaciones para una universidad, lisonjeándolo y sin siquiera agregarlo a redes sociales. Como si. no existiera la posibilidad de que por timidez o prudencia uno no quiere agregar a las personas que admira o respeta a las redes. Y que las felicitaciones pueden ser sinceras.

El asunto es que me acordé que él fue la primera persona con la que hablé en serio de medios en Santiago. Lo encontré en una radio donde dejé mi CV (1). Me dijo, sin siquiera conocerme, que pasara a su programa de TV. De esa grabación recuerdo sólo tres cosas:

  1. JMV paseándose en círculos repitiendo una y otra vez el monólogo de inicio del programa.
  2. Los invitados que en esa época estaban en la cúspide mediática y de estupidez.
  3. El catering que los invitados consumían y yo que no había alcanzado a traerme de una Coca-Cola o un sanguchito.

Después nos fuimos caminando por Bellavista hacia la entonces llamada Plaza Italia y me dijo entre otras cosas que debía meterme en política y economía, que ahí estaban los grandes temas, que escribiera en medios independientes y que intentara aprender lo más que podía, aunque no me pagaran nada.

Yo, por más de sentido común que fueran sus “consejos” (yo en esa época esperaba a un equivalente a Lester Bangs) por supuesto hice todo lo contrario.

Recién ahora, que actualizo el archivo me doy cuenta.

(1) En la radio terminé grabando un piloto a dos meses de que fuera cerrada, lo que demuestra que mi “fantasma”, contraparte al entreparéntesis del segundo párrafo, es capaz de desplazarse hacia mi histórico mal timing laboral.