Tengo una alerta en Google cada vez que aparece mencionada la palabra “relato”. En los medios durante los últimos cinco años creció en un 400% y a veces se usa como sinónimo del “narratives” anglosajón. Otras, es una especie de comodín o hermano de #storytelling.
Es natural que un investigador salte si ve que un “otro” está hablando sobre su objeto de estudio y se ponga a la defensiva. A mi me parece que la actitud debería ser al revés: entender cómo la “competencia” conceptualiza eso que estás estudiando.
Lo primero es casi obvio: #Relato es lo opuesto al #dato (Javier G. Recuenco lo dice magistralmente en YouTube de una manera que me haría enrojecer).
Pero también, adquiere distintos significantes dependiendo de la disciplina. Y como lo mío son las comunicaciones debo entender y despejar el uso que le dan los politólogos, narratólogos y otros seres de la comarca.
Y recién ahí empieza lo bueno.
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