Apuntes sobre cine

Aunque escribí una tesis sobre el tema, fui socio de varios videoclubes y pasé un semestre sabático viendo algunos clásicos (y desechando otros), nunca he querido formar parte de esa elite que escribe sobre películas y las cosas que pasan después. Pero eso no impide que escriba sobre el asunto, claro.

Arte popular

“He aquí la razón por la cual Atenas no podría crecer como lo hizo Roma, mediante la incorporación de otras póleis. Para el ateniense, la responsabilidad de adoptar sus propias decisiones, de llevarlas a cabo y aceptar sus consecuencias constituía una necesidad en la vida del hombre libre. Por esta causa el arte popular de Atenas fue la tragedia de Esquilo o de Sófocles y la comedia de Aristófanes, en tanto que el nuestro es el cine. El ateniense estaba habituado a ocuparse de cosas trascendentales; un arte que no se refiriere a temas de importancia le habría parecido pueril”

Sigo con H.D.F. Kitto

Desde el fin del mundo

En el último tiempo he estado en algunos desarrollos de vocacionescomo dice Daniel Melero— que me han consumido todo el tiempo disponible, con las dificultades obvias de estar viviendo un ensayo del fin del mundo as we know it. Por lo mismo he estado escribiendo algunas crónicas sobre la situación para Página/12, para que quede al menos un registro de las veces que he estado recorriendo la ciudad y las cosas que he encontrado.

La tarde que conocí a Miguel Lawner

Sé que no le gustó mucho la entrevista y nunca tuve la tranquilidad (y paciencia) de aclarar que la frase que dijo on the record era demasiado buena (reto a cualquier lector a pillarla).

Después encontré una carta suya en una Rocinante vieja donde defendía a Salvador Allende de los típicos ataques de la derecha durante la Transición y lo entendí un poco mejor.

De mi encuentro quedó una entrevista en video donde me cuidé en extremo de no intervenir con mis típicas contrapreguntas e impertinencias y una transcripción a la que dediqué muchísimas horas de un jueves pre-vacaciones, pre-COVID-19 y pre-renuncia de la editora (me tocó la clásica situación de que se va el editor, se van los colaboradores), lo que hace que sea mi último artículo para el pasquín.

Un saludo para todos ellos, por si me leen o google los trae acá.

Raúl Ruiz y Concepción

Hay una categoría bien especial de chilenos de vocación internacional. O internacionalista, si se quiere. Esos que en lugar de asombrarse o delatar el provincianismo natural que tenemos los habitantes de un país-isla, se comportan exactamente igual en Osaka, Muskogee o Belmopán. O lo disimulan excelentemente bien. Ruíz es un ejemplo de eso, a mi parecer aunque, por supuesto, es todo parte de una estrategia sublime de superviviencia con un humor y delirio que sólo camufla un capital cultural enorme. Este libro, tiene mucho de eso, de los años formativos, de la literatura y el teatro, de los viajes largos Santiago-Concepción y de cómo en algún momento se le prendió la ampolleta vocacional. Si bien el libro no está totalmente dedicado a la ciudad, me centré en ese tema para escribir esto en El Sur de Concepción antes que se acabara el 2019.

Ese Maldito Yo

Rodrigo Cánovas sacó un libro sobre la escritura en primera persona. Un tema que, particularmente me perturba. Y les diré por qué: al mundo que llegué podías escribir en primera persona si pertenecías al grupo de referencia correcto.

Yo, por habilidades sociales y cierta actitud de perdido en el desierto, tenía prohibido la elaboración en primera persona a excepción de blogs espantosos, fotolog que están destruídos y textos dispersos que buscaban la aprobación de ese mentor que nunca apareció. Si bien eso quedó en estricto off the record, el resto de la entrevista, que está muy buena, puede leerse por acá.