Cuando entré al PhD en Comunicaciones apareció un artículo en La Tercera con ese título. Y me hizo gracia, ya que el concepto “relato” me salía en todos lados, aunque con distintos propósitos (denunciar su carencia, hablar sobre su proceso de construcción, glorificar el poder de las historias), pero jamás con una definición operativa para saber al menos de qué estamos hablando.
Y yo que venía de sacar un libro sobre rock, donde señalaba la importancia de definir lo que estamos hablando antes de preguntarnos si estaba muerto o no, me parecío totalmente homologable.
Es decir, si no definimos o al menos decimos lo que no es, no podemos hablar de relato y entendernos. Aunque, por supuesto hay una noción contextual en esos textos que empecé a coleccionar hasta volverse mi tesis: la capacidad de un actor -político en este caso- de generar una narrativa.
¿Por qué relato y no discurso?
Es interesante por qué no se usaba el término “discurso”, que es de donde -según mi investigación- se inscribe el relato.
Quizá porque el significante inmediato de quienes escribían sobre el tema -cientistas políticos, sociólogos, políticos a secas estaba mediado por la cultura audiovisual post-pandémica.
Un discurso te remite a un líder discurseando ante una multitud con un micrófono innecesario ya que su voz ocupa todo el espacio. Un relato no requiere actos del habla, sino que convertirte en un héroe viajando, como enseñan en cualquier taller de guión.
Justamente el lugar donde nacen desde las series hasta los posteos de tik tok luchando por nuestra atención.
Minutas, contenidos y posteos
En La Segunda -diario que accedió a formarme parcialmente en estos temas-hay un artículo sobre los asesores comunicacionales del presidente Gabriel Boric.


No todos son periodistas. Ni los propios periodistas defienden esto, pero entiendo que ni la sociología, ni la miltacia ni un magister en ciencia política forman intensivamente en análisis de contenido, las cinco teorías básicas de los efectos mediáticos o el método 2025 para contactar a un periodista que no conoces.
Porque, como me decía un amigo, todos podemos abrir word o google docs y escribir. Programar no. Configurar R tampoco. Instalar un LLM liviano y hacer que una voz fluida lea un texto tampoco.
Ese genera la idea que comunicar es fácil. Y por ende, que redactar minutas (que gran concepto), implementar estrategias comuniacionales y cohesionar a diversas audiencias en torno a un mensaje es fácil.
Aunque no se habla de relato, queda flotando lo que dicen un representante de Sway Latam: una estrategia reactiva, sin prudencia ni coordinación genera “una permanente improvisación”.
Pero que buena edición
Ayer me apareció un video donde unos adultos mayores conducían un noticiero donde todas las noticias eran buenas para ellos.
Sin embargo la cámara hace un travelling y se queda mostrandonos al equipo zoomer que producían este programa, dejando a los conductores hablando.
Me parece un excelente resumen estético, comunicacional y de relato de lo que estamos hablando:
Leave a comment