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Quote #4:

The Lacanian structure is, up to a point, the result of my private pathology. What I mean by this is that I have an incredible resistance to rituals of power. For example, I often get into problems when I am on a committee at which a student has to defend his or her graduation paper. My question is always, why do it? My idea is always, why go through the ritual at all? Let’s simply sign the documents and just go to a restaurant and have a nice meal. But I noticed how people liked the spectacle, the ritual, otherwise they are disappointed. But I have a deep resistance towards rituals.

Conversations with Zizek. 37-38.

Quote #3:

Here I agree with Heidegger and Lacan, who say that Aristotle’s socalled biological writings are the key. What Aristotle advances in his description of the structure of a living being, as that which moves itself out of itself is not so much a theory of the world as it is a theory of what we mean when we say this is alive: that is to say, he engages with what preunderstanding we have when we, say, identify something as a living being. It is really in this sense a hermeneutical procedure not an ontological one. It is not a question about what it objectively scientifically means to be alive. It is, rather, a question of how, in our daily lives when we experience something as alive (an animal is alive, a stone is not alive), we apply certain criteria that we already have in ourselves: it’s this hermeneutical approach. In this sense, again maybe behind all these names which I have mentioned, Kant is crucial.

Conversations with Zizek. 27.

Quote #2

“En términos generales, pienso que la década hizo caminar al país adonde finalmente habría de llegar: al rompimiento de sus ejes hasta entonces fundamentales. Ello no ocurrió definitivamente sino durante los años sesenta. Pero fueron los cincuenta con su indefinición, su incoherencia, su falta de perfil los que hicieron posible el periodo posterior y su característica más sobresaliente: la desarticulación sísmica de la sociedad”

Alfredo Jocelyn Holt. El chile perplejo. Del avanzar sin transar al transar sin parar. 52.

Los que mandan, ¿Por qué mandan?

[…] Una pregunta fundamental de cualquier persona que quiere cambiar las cosas: los que mandan, ¿por qué mandan? En nuestras sociedades mandan quienes son capaces de construir en torno a su dirección un consentimiento general y que además la gente vea el mundo con las gafas, con las palabras, con los conceptos de los sectores dirigentes. Esa relación es muy específica porque es inestable y tiene que ser siempre negociada. Es decir, tiene que integrar siempre una parte de lo que los subordinados necesitan quitándole su carácter, digamos de contestación total (….). Pero lo que hay que tener en cuenta es que mandan porque tienen la capacidad de integrar y excluir a la vez. Las razones de los dominantes incluyen en forma subordinada a los dirigidos, les dan sentido y alguna forma de esperanza dentro de su orden. La coacción, por tanto, siempre es la última ratio.

Siempre me acuerdo de la frase de Nicos Poulantzas que decía, desde otra visión. «el Estado capitalista tiene siempre la misión de agrupar por arriba y dispersar por abajo, es decir, fragmentar y dispersar el descontento». Integra esa parte del descontento y otra parte la manda a la resignación y la marginalidad.

Errejón y Mouffe en Construir Pueblo. Hegemonía y radicalización de la democracia. Icaria, 2015.